viernes, 13 de junio de 2014

El apocalipsis de Humberto de la Calle


Fuente imagen: La silla vacía.
Humberto de la Calle, el jefe liberal del equipo gubernamental en el proceso de paz de la Habana, al anunciar el 11 de junio 2014, la apertura de diálogos de paz con el ELN; lanzó la matriz mediática apocalíptica que viene impulsando la campaña de JM Santos, de que si triunfa Zuluaga “sería una catástrofe histórica”.
ANNCOL pregunta: ¿Catástrofe histórica para quién?
Dada la trayectoria política y la representación clasista que ha tenido desde siempre el doctor de la Calle, su estrecha amistad con el agente imperial Cesar Gaviria quien lo nombró en 1990 su ministro del interior, posición desde la cual rompió, ayudado por Horacio Serpa, el proceso de paz con las FARC y el ELN que se desarrolló en Caracas y Méjico en 1991. Luego vicepresidente del presidente liberal Samper en 1994. Y en el año 2000 en el gobierno de Pastrana cuando se inició el proceso de paz del Caguán, nuevamente ministro del interior de ese gobierno; hay que considerar a nombre de qué clase social habla. Desde luego no es a nombre de las clases populares explotadas que habla, sino todo lo contrario, a nombre del bloque de Poder dominante, conocido más popularmente como oligarquía neoliberal colombiana, de quien es vocero.
Después de haber dejado pasar de largo y frustrar 4 procesos serios de paz con las guerrillas colombianas, con la pretensión inútil de derrotarlas para sentarlas a negociar su rendición, ahora 60 años después de haber utilizado todos los medios políticos y militares con que cuenta el actual Imperialismo Mundial, le entra a la oligarquía colombiana, una prisa apocalíptica. ¡Es una catástrofe histórica!, dice de la Calle, si se rompe el proceso de paz actual.
Hay quienes tienen otra opinión a la vocería del doctor de la Calle y del afán que de pronto lo está embargando. Basta hacer un somero análisis tanto interno como externo de la situación actual del conflicto interno colombiano, para entender como sus versos nadaístas y escabrosos que solía declamar a media noche en el cementerio de Manizales y con los que hoy piensa aterrorizar a los colombianos para que voten por Santos, no son más que eso: Versos.
Primero que todo, hay que ir a la causa principal del actual conflicto interno colombiano: La intervención Imperialista del gobierno de los EEUU, que desde la muerte de JE Gaitán en 1948, ha soportado militar, financiera, política y diplomáticamente, la guerra contra el pueblo trabajador colombiano bajo los disfraces de múltiples planes militares contrainsurgentes como el Plan Lasso (1964), el Baile Rojo (1985) el Plan Colombia (1997) el Plan Patriota (2003) el Plan espada de honor (2011) ect
Hoy, después de las derrotas político-militares en Siria, en Irak, en Afganistán, en Venezuela, en África subsahariana, en Crimea, ect. El Imperialismo Yanky ha empezado a entender lo difícil que resulta continuar siendo el POLICIA UNICO del mundo en medio de una crisis mundial generalizada y profunda como la que se está atravesando. Y es en este contexto que, hay que encuadrar las declaraciones de la Sra Hillary Clinton y del Departamento de Estado del actual gobierno de Obama, cuando expresan su apoyo irrestricto al proceso paz de la Habana y al que se ha abierto con el ELN.
Segundo: desde el punto de vista político y diplomático general, es obvio que la teoría esencial de la insurgencia de hallar una Solución Política al conflicto colombiano, tal y como se está desarrollando en la Habana, es la vía más favorable, humana y democrática, tanto para el pueblo trabajador colombiano ansioso desde hace 60 años de tener siquiera un día de paz y no seguir siendo víctima del Terror consuetudinario del Estado; como también para la clase dirigente, que podrá quitarse el gasto militar y podrá así mismo desarrollar mejor sus negocios. Sería un gana- gana.
Pero miradas las cosas desde la escueta resistencia popular y de masas a este Terror fascista del Estado, es muy probable que la actual situación de “negociar en medio de la guerra” con sus bombardeos de exterminio indiscriminado y de represión popular adelantada por el actual binomio neoliberal gobernante Santos-Pinzón, no difiera mayormente a la que pueda desarrollar un hipotético gobierno de Zuluaga-Uribe.
Por una razón muy sencilla: Las Fuerzas Armadas de Colombia (legales e ilegales) han llegado a su tope tanto militar como financiero, económico e internacional. No pueden dar más. Y por esta razón, también buscaron el acuerdo político con la Insurgencia.
Así que, si Zuluaga gana la presidencia apoyado por los votos de las familias de los policías y soldados del ejército colombiano con sus paramilitares y demás poderes facticos, y decide romper el proceso de paz de la Habana y abortar el iniciado con el ELN, la situación quedará reducida a la “capacidad y tiempo que dure la resistencia de masas sostenida por la Insurgencia colombiana unida”.
 Se habrá confirmado en la práctica, una vez más, la vieja consigna leninista de que la resistencia popular de masas es la UNICA victoria contra el fascismo.
Es claro que el coletazo fascista de romper los procesos de paz le costarán al pueblo colombiano “mucha sangre sudor y lágrimas”, como le gustaba decir a Churchill el ídolo teórico de JM Santos, lo que obviamente nadie espera ni quiere. Pero tampoco será un apocalipsis mayor al que se está viviendo actualmente, como lo deja ver el doctor de la Calle.
Claro que si se agota directamente por la Oligarquía esta última posibilidad de paz en Colombia; ya no les quedará, como clase social dirigente, otra oportunidad sobre la tierra.
Si a esto se refería la “catástrofe histórica” del doctor de la Calle, entonces sí que estaríamos de acuerdo.

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