viernes, 29 de noviembre de 2013

¿Cuál paz buscamos en Colombia?

 Dilia Nelma Forero Sánchez

Para dar respuesta al cuestionamiento se   abordarán tres temáticas: la geográfica, la económica y la atinente, propiamente, a la paz. Antes se debe señalar que existe una brecha profunda entre geografía y economía, a pesar de los estrechos vínculos entre las dos ciencias, pues el geógrafo se olvida de la economía y el economista hace lo propio con la geografía.  Entonces, cabe la pregunta, ¿por qué el pensamiento económico  hace poca referencia en sus  planteamientos a la geografía y,  a su vez, por qué los geógrafos se interesan poco en la economía?  Al respecto, es imprescindible recordar que la economía establece como algo fundamental los tres factores básicos de la producción determinados por Smith y David Ricardo: la TIERRA, el TRABAJO y el CAPITAL; estos  dieron origen a un mar teórico, tratando de explicar la forma de combinar estos factores, dando por sentado  un comportamiento racional del hombre. Sus  ideas  constituyen lo que hoy conocemos como “competencia perfecta”; más tarde, en 1848, fueron pulidas por John Stuart Mill, quien creyó que la pureza  de la competencia perfecta estaba en el librecambio, para lo cual acuñó  el supuesto de que las transacciones se realizan en el mismo lugar, estableciendo el modelo de una economía sin dimensiones,   actualmente se ve materializada en la “globalización de la economía”.  De otro lado, cabe señalar que la moderna geografía estudia las diversas fuerzas que obran sobre ella, en sus manifestaciones y en sus consecuencias, estudiando, además, esas fuerzas en sus relaciones recíprocas y en las consecuencias de esas relaciones, alejándose de la geografía de la antigüedad que se dedicaba exclusivamente a la descripción de la tierra.

Una aproximación de las dos ciencias es la geografía económica, ciencia que nace después de la segunda guerra mundial, y que el profesor   A. Palomeque Torres define como: "el estudio de la relación de los factores físicos del medio con las condiciones económicas de la producción y de la distribución de las mercancías, encuadrando todo ello dentro del marco geográfico donde tiene lugar"[1].

Sobre la paz, Galtung Johan (2013)   dice que  la paz puede ser definida tanto en  sentido positivo como en sentido negativo[2]. “En sentido positivo, la paz es un estado de tranquilidad y quietud; en cambio, en sentido negativo, la paz es la ausencia de guerra o violencia”. A nivel político y para el derecho internacional, “la paz es la situación y relación mutua de quienes no se encuentran en guerra”. Se trata, en estos casos de una paz social, donde se mantienen buenas relaciones entre comunidades de individuos. A lo largo de la historia, la paz social no siempre fue considerada como algo bueno. Algunos pueblos, como los vikingos, basaban su desarrollo en el saqueo de las comunidades vecinas, por lo que exaltaban a los guerreros y sus virtudes. Ese concepto es el que, hoy, alienta al imperio USA, pues las últimas guerras (Irak, Afganistan, Libia) han tenido como trasfondo la apropiación de sus recursos naturales.    La paz también puede referirse al tratado o convenio que se establece entre gobernantes para poner fin a un conflicto bélico. Por último,   la Pax romana (paz romana) es un concepto que se refiere a un gobierno que ejerce el poder unilateral, sin controles y sin respeto por los derechos de los ciudadanos, como  ha venido siendo la constante en Colombia, más acentuado desde el gobierno de Álvaro Uribe.

José María Franquet Bernis, dice que[3]: “el concepto de "territorio" es más amplio que el de "suelo". Christian (1963) lo define como un área específica de la superficie terrestre, cuyas características abarcan todos los atributos, razonablemente estables o previsiblemente cíclicos, de la biosfera de esta área, considerada verticalmente de arriba a abajo, incluyendo los de la atmósfera, el suelo con sus diferentes horizontes y el material geológico subyacente; también se incluyen la topografía, la hidrología, las poblaciones vegetales y animales, y los resultados de la actividad humana en el pasado y en el presente, en la medida que estos atributos ejercen una influencia significativa sobre los usos presentes y futuros del territorio por el hombre”.  En este sentido el concepto de territorio no se puede desligar de la actividad humana, es decir que no es posible concebir el territorio sin concebir a la economía.

En el modelo económico capitalista  no es posible la paz en el sentido positivo, pues se mantiene una constante lucha de clases, entre la pobrería excluida y la oligarquía explotadora, como su enemigo natural; en este sentido   el profesor Libardo Sánchez comenta que el  régimen es  el “enemigo público”,  ya que según Fermín Gongeta:   “(…) nos ha arrebatado todas nuestras pertenencias, nuestros derechos, nuestras posibilidades de vida dignanos han robado todo, hasta la vida”. Continúa el profesor  Sánchez: “(…) Y es enemigo porque niega la gratuidad de la educación en todos los niveles; no ofrece salud y seguridad social a todos los colombianos; porque se opone a que haya   reforma agraria, para que la tierra esté en manos de quien la trabaja; porque entregó la soberanía al imperio USA y a las transnacionales.  Y no contentos con lo que ya quitaron, ahora, pretenden dirigir   el despojo hacia las clases que, aún, les queda algún patrimonio”.  Y agrega el profesor Libardo. “Entre  telones  asoman la cabeza  otros enemigos públicos, y es bueno ponerlos frente al auditorio social,  en primer lugar están los políticos de todos los pelambres: de “izquierdas”, centro y derechas,  y le siguen una pléyade de burguesías: burguesía bancaria y financiera, industrial, agroindustrial y la burocrática, esta última tan dañina o más que los políticos. Y menciona a Fernando Dorado, quien dice: “Todas ellas, hacen parte de la oligarquía antinacional y entreguista de los intereses soberanos del pueblo colombiano”.

Y el mismo autor se pregunta: “¿Por qué los políticos representan el enemigo público número uno? Lo primero que se puede decir es que  a través del parlamento no es posible realizar transformación social alguna, y, en cambio, los parlamentarios sirven como el instrumento ideal de las castas en el poder para apalancar sus políticas de despojo y entrega de recursos y  soberanía. Gracias, en buena medida,  a la clase política nuestra base social de obreros y campesinos forma parte de la masa proletaria universal de pobres, oprimidos y explotados”.    Luego cuestiona: “¿Son  responsables  solamente los políticos  de derecha? Desafortunadamente,  también, son responsables los  representantes de la llamada  “izquierda”, pues una vez acomodados en el parlamento, no jalonan un corrimiento hacia la izquierda del mundo sino todo lo contrario, y al no tener eco sus opiniones (oposición) la gente termina creyendo que izquierda y derecha son lo mismo”.

También, se pregunta el profesor Sánchez:  “¿Cómo se ha dado la sumatoria para conformar el gran  “enemigo público” en cabeza de la clase dominante? Responde: “inicialmente estuvo conformado  por los grandes propietarios tradicionales de latifundios, luego se sumaron los grandes terratenientes emergentes  quienes se apropiaron   de manera ilegal  de las tierras  de los campesinos; y acogiendo una afirmación de Fernando Dorado dice:  “a partir de los años 80s y 90s del siglo pasado se fundieron  con la burguesía industrial, agro-industrial y la bancaria; alimentada  también por los dineros provenientes del narcotráfico   convirtiéndose en la burguesía financiera transnacionalizada que hoy domina la nación

En su análisis, el profesor Sánchez, nos habla de un enemigo, esto significa   que, necesariamente,  hay un conflicto, que no hay paz; así mismo  nos habla de  territorio en disputa y de sumatoria de enemigos,  conformando un  gran “enemigo público”; y es a través de la acumulación del territorio como se domina.    El  modelo capitalista      se fundamenta en la acumulación; el profesor Sánchez explica cómo el capitalismo engendra violencia: “El  modelo de producción capitalista, enemigo público de toda  la humanidad,  zurce una manta neoliberal  con hilos de  violencia y pobreza física y moral,  enredando en la rueca de la explotación del hombre por el hombre el futuro de las mayorías”[4].

Así que se podrá hablar de paz, únicamente, cuando hayamos superado el capitalismo.  La  lucha por la paz implica que la tierra debe estar al servicio del hombre, para satisfacer sus necesidades de alimento, abrigo, amor y esparcimiento;  expresa el pueblo nasa[5].: “A todas y todos los agentes del proyecto de muerte vengan de donde vengan, les ratificamos que nuestra Madre Tierra no es mercancía. No está en venta. No tiene precio. Que nuestra conciencia pese a dificultades y contradicciones sigue creciendo, sigue resistiendo y quiere tejerse a otras luchas y alternativas que desde cualquier rincón del Abya Yala están caminando palabra y acción dignas de hijos e hijas de la Madre Tierra. Que nuestro tiempo no es ni será nunca el del despojo y el desprecio sino el de los ritmos de la vida. Que vamos a seguir insistiendo para que la autonomía no sólo no se nos quede en el discurso, sino que no la sigan mintiendo como palabra vacía y pretexto, para que crear y defender autonomías sea una práctica concreta que nos permita vivir dignamente y en libertad.

Por eso no solo vamos a seguir movilizándonos en rechazo al modelo económico del extractivismo y el mal llamado libre comercio; al terror y a la guerra que nos mata y nos desplaza; a la legislación del despojo que nos somete, sino que vamos a seguir construyendo nuestra sociedad-otra y vamos a seguir ejerciendo desde abajo nuestro control territorial frente a todo actor y flagelo que desarmonice nuestro territorio. Lo venimos haciendo, a pesar de contradicciones y dificultades”

 Es  urgente levantar nuestra voz en contra de los “pazólogos” de oficio, aquellos para quienes silenciar los fúsiles es sinónimo de paz, así no   se den   cambios estructurales de tipo social, económico, político, jurídico y cultural. A estos pazólogos, sólo los anima el poder acomodarse en el parlamento, para disfrutar de los suculentos privilegios que allí se obtienen. Sólo con la lucha frontal contra el vetusto modelo económico y sus superestructuras creadas se consigue la paz, los pacifistas pretenden adormecer a la clase trabajadora, detener las luchas campesinas, de los estudiantes y de todos los excluidos.

Para que la paz se manifieste en el territorio colombiano se requiere transformar la sociedad y para ello se necesita, en primer lugar,  la identificación del enemigo y un levantamiento popular general contra éste; y se tendrá éxito  si hay   concientización de clase, organización y movilización.







[1] (2012, 01). Geografía. BuenasTareas.com. Recuperado 01, 2012, de  http://www.buenastareas.com/ensayos/Geografia/3373987.html                                                                           
[2] Galtung Johan, en  http://es.wikipedia.org/wiki/Johan_Galtung, descargado el 25 de noviembre de 2013
[3] Franquet Bernis, José María. Un modelo racional de organización territorial. Aplicación a Cataluña.  Tesis doctoral en http: www.edumet.com descargado el 25 de noviembre de 2013.
[4] Sánchez Gómez, Libardo. Identificando al enemigo en: http://libsang-elviajeroysusombra.blogspot.com/
[5] Acin.  NOS LEVANTAMOS EN MINGA PARA NO SEGUIR SIENDO LO QUE NUNCA HEMOS SIDO. Tomado de http://libsang-elviajeroysusombra.blogspot.com/. Descargado 18 de noviembre de 2013.
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