domingo, 29 de septiembre de 2013

COLOMBIA EN LLAMAS. Las FARC EP "Sobrevivieron a 50 años de guerra. ¿Sobrevivirán a la Paz?"

COLOMBIA EN LLAMAS

POR OMAR OSPINA GARCÍA

Casi por alcanzar una paz que el pueblo colombiano anhela más que nada, se perfila un descontento campesino casi inédito
Cuando Fidel Castro y Ernesto Guevara soñaban con hacer de Los Andes una Sierra Maestra, el entonces joven líder cubano dijo más o menos: "El último país en llegar al socialismo en América Latina, será Colombia. Tiene la clase dirigente oligárquica más inteligente y astuta del Continente". No se equivocaba el Comandante. Pero no agregó lo que también debía de pensar y, ciertamente, sabía: Que también era la más reaccionaria, inclemente y vengativa de la región.
No ha existido en Colombia, desde el General José María Melo, el "Che" del siglo XIX, primer y único gobernante socialista de Colombia, ningún líder progresista que no haya sido desterrado o asesinado cuando esa oligarquía descubría en ellos un asomo de peligro para su poder: Melo, Uribe Uribe, Benjamín Herrera, Gaitán, BatemanCayón, Jaime Pardo Leal, Bernardo Jaramillo, Manuel Cepeda y los cinco mil asesinados de la Unión Patriótica, cuando el M19 cometió la ingenuidad de creer en cantos de sirena y dejó las armas por la opción política.
Colombia es casi el único país en América Latina en el que la derecha oligárquica no ha necesitado dictaduras militares para mantener el poder. Ni bayonetas ni puño de hierro. El delicado y suave guante de seda de la Democracia Representativa le ha sido suficiente. La única dictadura en el siglo XIX, ejercida por José María Melo (de origen indígena pijao) en representación de la clase artesanal contrapuesta a la derecha aristocrática de Bogotá y Popayán, alcanzó a durar 8 meses, de abril a diciembre de 1854. El General Melo, lector de Prudhom y los socialistas utópicos, fiel a Bolívar, amigo de la integración Grancolombiana y opuesto a Obando, Páez, Flórez y la camarilla colombo venezolana que ambicionaba finca propia y destruyó el sueño de Bolívar, fue desterrado y murió fusilado en México por orden de un oscuro general, enemigo de Benito Juárez, en cuyo bando militaba el "Che" colombiano.
Y la única dictadura en el siglo XX, la de Gustavo Rojas Pinilla de 1953 a 1957, fue impulsada por esa misma derecha preocupada por los alardes criminales de sus gobernantes. A esa derecha no le gusta el exceso de crímenes: apenas los necesarios. Así que encumbró mediante una huelga empresarial y fachada estudiantil, al Teniente General. Y se lo aguantó tres años hasta cuando, de la misma manera, se deshizo de él apenas le estorbaron sus ingenuas veleidades populistas. Tampoco hay que pararle mucha bola a ese "oscuro e inepto vulgo", como denominaba a las masas el líder de la godarria ultra, Laureano Gómez.
Mientras tanto, el depuesto líder ultra conservador maduraba en la tranquila localidad de Sitches, España, al amparo de la dictadura franquista, la componenda que les garantizaría el poder por los siguientes 24 años: El Frente Nacional, artificio político que les permitió a los dos partidos tradicionales, Liberal y Conservador, alternarse en el poder a despecho de las nuevas fuerzas que iban surgiendo desde la inconformidad intelectual y las incipientes guerrillas que, hasta hoy, tienen en jaque al sistema político.
Coletilla: Casi a punto de alcanzar una paz que el pueblo colombiano anhela más que nada y a pesar de los trinos furibundos de los enemigos de una paz que no les resulta rentable, se perfila un descontento popular campesino casi inédito desde el remoto "Che" decimonónico José María Melo hasta la Colombia de hoy. La de Santos y Uribe. Y también la de las FARC como alternativa política de la izquierda. Sobrevivieron a 50 años de guerra. ¿Sobrevivirán a la Paz?

Quito, septiembre de 2013.
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