miércoles, 8 de mayo de 2013

¿MALA HORA PARA DEPONER LAS ARMAS?


Libardo Sánchez Gómez*

La  resolución del conflicto armado en Colombia, de hecho, implica la dejación y/o entrega de las armas, y esta dejación de armas se haría en el marco del  statu quo actual.  Posiblemente la oligarquía  le hará al establishment algún maquillaje, que muestre formalmente la disposición de las élites en el poder, para permitir que en el futuro se puedan llevar a cabo las transformaciones sociales que, en  teoría, decidan, por medios legales, realizar las mayorías. Lo que inquieta es que, por un lado, la burguesía ha demostrado ser mentirosa y traicionera y, por otro, existen poderosas fuerzas reaccionarias, que no es del caso enumerar, las cuales tienen sus propios poderosos intereses y, además,  actúan como punta de lanza de los geointereses del imperio USA. Suponiendo que el régimen actual negocia de buena fe no es fácil pensar que los EEUU permitan ir más allá de la frontera que afecte sus intereses, basta mirar hacia los lados; el imperio mantiene en la mira desestabilizadora al gobierno de Venezuela por el sólo hecho de querer mantener cierta independencia, y eso que sigue bajo el modelo neoliberal, como se analizará más adelante.

La historia en el mundo entero ha demostrado que el bienestar de las mayorías no se logra sin las armas. Es claro que quien tenga las armas defenderá con estas sus intereses. En  La Habana, precisamente,  el agrio jefe negociador del gobierno De la Calle ha dicho que todo lo referente al aparato militar no estará en discusión en  la Mesa, pero como la oligarquía es inteligente y astuta, sino no estaría en el poder, pueden en un momento dado ceder todo lo que los rebeldes quieran con tal que estreguen las suyas; por ejemplo,   ellos pueden quedarse tan sólo con unos  cincuenta mil hombres; eso deslumbra a cualquier negociador, pero qué importa, luego reclutan y rearman al medio millón de unidades para defender su poder y riquezas. ¿Pesimismo o realidad?

Si “los muchachos” deciden deponer y entregar las armas, como producto de un acuerdo en La Habana, será porque se cansaron de eludir balas y bombas, y, si esa es la razón, están en todo su derecho; así como nadie les obligó a empuñar el fusil nadie puede impedir que lo devuelvan; por lo demás, las causas que obligaron un día a Pedro Antonio Marín o, mejor, Manuel Marulanda  Vélez,   familiares y vecinos a bajar del zarzo la morocha de dos cañones, para evitar que les robaran sus parcelas, siguen intactas; y,  peor aún, ahora los despojadores se apoyan en  jueces y notarios y cargan motosierra. Además, se cuentan por millones los desplazados rurales  y millones los pauperizados en todas las ciudades, y la mayoría de los que quedan en el campo. Y sigue amplificado el terrorismo de estado, y la pobreza y miseria intactas; lo mismo que  la desigualdad, el analfabetismo y las muertes de niños por inanición;  ¿un acuerdo entre oligarquía y subversión pondrá fin a todo estos males?

¿Mala hora para entregar las armas? Así parece, pues nada indica que sin ellas se pueda detener el despojo y humillación de tantos por tan pocos. La solución política a los conflictos de clase (contradicciones del capital)  no deja de ser una coqueta quimera. En ninguna parte del mundo se ha podido consolidar transformación social alguna, que no hayan mediado  las balas y las bombas.  Hay que reiterar mil veces que quien tenga las armas, tarde o temprano,  impondrá su voluntad. Se dirá que ya no es el tiempo de antes, y como decía Neruda: “nosotros los de entonces ya no somos los mismos”,  que el futuro está en las urnas; que es mediante el voto popular como   en buena parte de Latinoamérica se avanza en la construcción de un nuevo mundo: “el socialismo del siglo XXI”. Desgraciadamente es apenas otro espejismo.  La  realidad es dura como la Ley.

Miremos  porqué lo que vemos en el horizonte no es un oasis sino “el mismo erial que impulsa al mismo sediento”. Venezuela es el referente más cercano donde supuestamente se cocina el futuro de las clases populares. Pero luego de catorce años de haber comenzado allí la construcción del “socialismo del siglo XXI”, por parte del Comandante Hugo Chávez Frías, la pobreza y desigualdad están casi intactas;  “…el empobrecimiento de extensas capas obreras, se refleja en el auge de trabajos precarizados y sumamente pauperizados” Manuel Sutherland (2012) Centro de Investigación y Formación Obrera (CIFO) Tal y como ocurre en el resto de países Latinoamericanos.

No obstante, Latinoamérica y el mundo entero deben al desaparecido presidente un obligado reconocimiento  por haber rescatado al socialismo del ostracismo, mostrando que está  en plena juventud, y que es la única posibilidad que le queda a la humanidad si quiere sobrevivir, Chávez también barruntó el olor a azufre del imperio USA e hizo un vehemente llamado a disiparlo de todo el continente, y convocó tesoneramente a la unión latinoamericana, lo que le ha convertido  en Comandante Eterno. No obstante, a los dioses lo que es de los dioses y al César lo que es de Él,  Chávez se equivocó al negar la vigencia de la lucha armada, como única alternativa de cambio. Eso ayudó a confundir a los luchadores.

El caminante para no transitar por el camino errado tiene que examinar el mapa y mirar a la distancia lo más lejos posible, y así podrá ver lo que le espera; y qué encontramos a medio camino: “que la destrucción radical del poder político y económico de la burguesía” en Venezuela está en veremos.   Las  reformas emprendidas son de forma y no de fondo, pues ni siquiera  tocan la base estructural del modelo de producción capitalista. Lo mismo ocurre con los otros gobiernos llamados progresistas, nacionalistas: Ecuador, Bolivia, Uruguay y Brasil.   El hecho de no efectuar la revolución socialista, que tanto   pregonan con altisonantes posturas antiimperialistas,  les ata las manos para mejorar realmente las condiciones de vida de la gente, pues  en palabras de Sutherland: “…se concentran en políticas populistas fundamentadas en un asistencialismo fuertemente mediatizado, que se afinca en distribuir dádivas de manera clientelar, entre la población sumida en la miseria, sin atacar las causas de tal inanición”.  Se dirá que se han nacionalizado empresas como PDVSA, pero ésta en realidad está conformada por capital mixto, y en ella participa  la burguesía de 23 países, explotando los recursos petroleros en condiciones enormemente ventajosas.
   
Es categóricamente cierto que el idilio entre pueblo y urnas no ha traído  la felicidad esperada, pues, aún, no se ha iniciado la anhelada revolución socialista; basta ver que la burguesía no ha perdido su poder económico-político, digamos que en algo ha cambiado de manos;  la clase obrera no ha ganado el poder de aquella; no ha habido expropiación real de los medios de producción. En Venezuela el sector privado sigue manejando el 70% del PIB. El dinero de los Fondos de seguridad social está en manos privadas;  y, más grave aún, la salud, como en Colombia,  la manejan los particulares.

  La  realidad del socialismo del siglo XXI, para Sutherland, no ha sido  más que: “…una especie de imagen que quería mostrarse como superación del capitalismo y el socialismo real”.      Las  decisiones  económicas se llevan a cabo acudiendo a los instrumentos de manejo económico como lo hace cualquier gobierno neoliberal, por ejemplo, en el último año ante la caída del PIB (-3.30%) Maduro, en funciones presidenciales, tomó medidas absolutamente neoliberales: devaluación del 100%,  aumento del IVA en el 30% y congelación de los  contratos colectivos, con lo cual buscaba salvar al Estado burgués en vez de destruirlo, como debería hacerlo si fuese consecuente con lo que se manifiesta.  

Todo indica que la  construcción del socialismo del siglo XXI en nuestro vecindario,    Venezuela, como  cabeza de las cacareadas “transformaciones”   Latinoamericanas,  está pendiente; según  Sutherland   (Revista Pensamiento Crítico. Publicación  de la COORDINADORA GUEVARISTA INTERNACIONALISTA.  Octubre de 212) “…el Chavismo se vende como antineoliberal y muestra políticas comúnmente llamadas populistas tipo: entrega de comida, obsequio de casas, televisores, lavadoras,  etc. ”,  y  agrega que “estas  acciones se hacen ver como una alternativa al neoliberalismo y le da al chavismo el manto “de poder hacer algo”, desde luego, sin que se toquen las estructuras del capitalismo”. Esta cruda realidad nos está mostrando  que el parto de la sociedad socialista es un tanto distócico,  por lo tanto  para que alumbre la   sociedad verdaderamente humana hay que realizarle una cesárea social,  utilizando bayonetas como escalpelo.

¿Mala hora, entonces,  para entregar las armas? ¿Cuándo será oportuno?  Simple.     Será exactamente en el momento que se encuentre  lo que se anda buscando.

Se dirá que las armas tampoco aseguran la tierra prometida, y en eso hay mucho de verdad.   Vale la pena preguntar, ¿de qué han servido si una vez se ha alcanzado el objetivo se vuelve al principio? Prácticamente  en todas las partes donde el pueblo con las armas logró liberarse de las garras del capital de poco o nada   ha  servido para llevar la igualdad, justicia y prosperidad por las que muchos dieron la vida.   Por ejemplo, En  Vietnam y China, hoy, comunismo se escribe con la “C” de capitalismo; y los campesinos y montañeses descendientes de aquellos que combatieron  al lado de Ho Chi min y de Mao Tse Tung viven peor que antes de empuñar los fusiles. Es más,  a Vietnam no le bastó que los yanquis les hubiesen bautizado con napalm y defoliado hasta su alma con glifosato, pues hoy   su territorio alberga  bases militares gringas.  ¿Y Por qué ocurre lo que ocurre en China? La respuesta está en que siempre ha carecido de una columna vertebral marxista-leninista. Dice Enver Hoxha (“El imperialismo y la revoluciónEditorial Cuestión 1978) que: “El "pensamiento Mao Tse-tung” es una "teoría" desprovista de los rasgos del marxismo-leninismo. Todos los dirigentes chinos, tanto los que estuvieron antes en el poder, como quienes lo han tomado actualmente, para llevar a la práctica sus planes contrarrevolucionarios, han especulado y especulan con el "pensamiento Mao Tse Tung" en las formas de organización y los métodos de acción, en los fines estratégicos y tácticos”. Esto sólo para señalar que sin la teoría marxista–leninista no habrá superación de la explotación de los hombres por los hombres.   Un  Acuerdo entre la insurgencia y la oligarquía a lo máximo que puede conducir es a establecer una social democracia; y en este modelo, capitalista desde luego, los problemas de las mayorías jamás tendrán solución. No hay que dejar de mencionar lo que ocurre en Uruguay donde un ex guerrillero, muy bien disfrazado de proletario, desconoce a sus compañeros de lucha con los que compartió algún día una celda en las cárceles del régimen represor de entonces, y  lleva a cabo la más feroz arremetida neoliberal contra su pueblo.    Y angustia el camino de privatización y consumismo por el que está empezando a transitar la Cuba libre.

En este panorama ya no se sabe si es buena o mala hora para entregar las armas, pero  parece que es un hecho; ya se ha creado la suficiente masa crítica, y en asuntos de sicología de masas, también, se da el “efecto mariposa” ; así que en el horizonte de las predicciones el proverbio chino "el aleteo de las alas de una mariposa se puede sentir al otro lado del mundo"  cae como anillo al dedo, pues el viento de “la paz” ya alcanzó al ELN,   se habla de que De la Calle   está extendiendo los manteles en una Mesa contigua a la de las FARC-EP. Por ahora, parece, afortunadamente,  que a la oligarquía poco les interesan los reductos del EPL Y del M19, pues piensan que solos serán presa fácil. Pero en sistemas caóticos nada es verdad y ni las matemáticas de la complejidad pueden anticipar el futuro; y, en cambio, puede suceder que el pueblo, que ya aprendió cuál es el valor de las armas, frustrado se vuelque a las toldas de los llaneros solitarios EPL y M19, y estos terminen constituyéndose en una gran  fuerza de resistencia armada, que en una prolongada guerra asimétrica  pudieren lograr lo que es imposible conversando en una Mesa, con una burguesía que, de por sí, no tiene poder de decisión, pues éste se encuentra muy al Norte.

DMV. UN. MSc. Economía. PU. Javeriana. Esp. NAS. Profesor universitario.
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